Acostada en su cama lloraba y contemplaba llena de impotencia el pasar de las horas, pensaba en lo que pudo y podría ser, y miraba con recelo la vida de quienes estaban a su alrededor. La embargaban los celos y el deseo inútil de querer controlar todo en su vida, sentimientos y sensaciones que aunque conscientemente sabia que no se podían manejar eran parte de su lucha constante. Era un día lleno de todo lo que significa la primavera: colores, sol, aromas y el trinar de las aves... pero ella se debatía en su propia lucha interior... decidió salir, caminar y entrar a una Iglesia, sintió tanto miedo, como hace tiempo no lo experimentaba, fueron diez minutos en los que volvió el deseo de muerte y ese dolor que durante tantos años había sentido... las lágrimas volvieron y el miedo se hizo nuevamente presente...
Habían dos alternativas posibles, estancarse o tratar de salir y sin saber como, pudo mirar con un poco de claridad una cara amiga, a la cual no dudo en saludar y actuando solo por instinto le comenzó a conversar.
Dentro de esa misma inconsciencia todo empezó a verse con una mirada distinta y aunque ella quería ver y sentir el abrazo de alguien a quien quería y gustaba, fue justo el día en que con suerte pudieron hablarse... en cambio, encontró miradas amigas, la invitaron a conversar y aceptó aún cuando sus pensamientos (cada vez más diluidos seguían pensando en el temor), conversaron sobre viajes, el deseo de salir y entremedio de todo, dos amigas más la llamaron ¿para qué? simple cariño y preocupación.
Fue ahí cuando recordó que en esta vida hay cosas que no se pueden pagar y que hay cariños que solo se reciben y que demuestran la presencia de ángeles en nuestras vidas... ese día tuvo ganas de desaparecer y tres amigas le demostraron que la vida está echa de pequeños detalles que hay que aprender a disfrutar, que solo basta uno para ser feliz y que esa frase que su amigo tanto le decía hoy cobraba más fuerza que nunca !"La felicidad que tu buscar en tu vida, debe partir con tu actitud"!

1 comentarios:
Gracias por tus palabras, Cariadna.. a veces nos olvidamos que la felicidad es, en cierta medida, "una decisión".
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